Valentina Quiroga
Opinión

Hace cuatro años rendíamos cuentas al país: nuestra reforma central, la educacional, se había puesto en marcha. Habíamos adquirido un compromiso y lo estábamos empezando a honrar.

En educación parvularia, creamos una Subsecretaría y una Intendencia del sector. Definimos la primera cartera de proyectos para construir salas cunas y jardines infantiles en la expansión más importante en muchos años y enviamos al congreso las modificaciones que establecieron condiciones de calidad para el funcionamiento de los establecimientos de educación parvularia. Todo en 12 meses.

En escolar, aprobamos la Ley de Inclusión que puso fin a la selección, el lucro y el copago. Extendimos el uso de la Tarjeta Nacional Estudiantil (365 días/24 horas), beneficiando a más de dos millones de estudiantes, habíamos incrementado la alimentación escolar y logrado el acceso gratuito a los Museos de la DIBAM.

Durante el primer año de la presidenta Bachelet, mejoramos la infraestructura de los establecimientos públicos a través de 304 proyectos y con el “Plan Pintura” para mil escuelas y liceos. Además, comenzamos a implementar el Programa de Acceso y Acompañamiento a la Educación Superior (PACE), beneficiando a los primeros 8 mil estudiantes. Creamos la Beca de Apoyo Norte Grande y Cerros de Valparaíso para afectados por el terremoto e incendio. También organizamos 144 diálogos ciudadanos, cubriendo las 54 provincias del país, donde participaron 22.500 personas.

En materia docente, otorgamos titularidad a 32 mil profesores; presentamos el Bono de Incentivo al Retiro e iniciamos un proceso de diálogo por una Nueva Política Nacional Docente donde participaron más de 20 mil educadores. Aumentamos la Renta Mínima que se encontraba congelada desde 2010. Comenzamos un Plan de Acción para el fortalecimiento del liderazgo directivo; creamos los Consejos Consultivos y dos Centros de liderazgo escolar, que hasta el día de hoy forman directivos.

Finalmente, en Educación Superior, el primer año ingresamos el proyecto de ley que creó las Universidades Estatales de O’Higgins y Aysén; el proyecto de creación de 15 Centros de Formación Técnica Estatales y habíamos promulgado la Ley que crea el Administrador Provisional y de Cierre de Instituciones de Educación Superior.

Todo eso ocurrió en los primeros 12 meses del gobierno de la presidenta Bachelet. El resto es historia. Luego vendrían logros adicionales de la Reforma Educacional: nueva educación pública y desmunicipalización, gratuidad en la educación superior, política nacional docente, Ley de Universidades Estatales, entre otras. Simultáneamente se lograba terminar con el sistema electoral binominal y se avanzaba en equidad tributaria, reconocida internacionalmente.

Hoy, cuando ya se cumple un año desde que asumió el gobierno que prometió tiempos mejores, la ciudadanía se hace muchas preguntas y empieza a evaluar el cumplimiento de los compromisos asumidos. Por ejemplo, cuál es la impronta del gobierno del Presidente Piñera, cuáles son los aportes por los cuales será evaluado y recordado. Administrar no es lo mismo que gobernar un país hacia un mejor destino. En 12 meses han tenido la posibilidad de mostrarle al país cuáles son sus prioridades. Podrán culpar al pasado, a las expectativas, o a mercados internacionales que (ahora sí) intervienen en nuestro ciclo económico. Pero rendir cuentas no pasa por listar factores externos, pasa por la solidez de las agendas desplegadas y demostrar con los hechos que se tiene la camiseta puesta.

Juzgue ud.

Valentina Quiroga
Directora Ejecutiva Fundación Horizonte Ciudadano