#ConversaCiudadana con Lucía Dammert: "Carabineros debe asegurar seguridad, lo que significa que ellos no deben ser una amenaza para la ciudadanía"

12 de abril de 2020

La presidenta del directorio de la Fundación Horizonte Ciudadano, la abogado Paulina Vodanovic, en nuestro programa #ConversasCiudadanas, dialogó con la socióloga y experta en temas de seguridad ciudadana, investigación en reforma policial y políticas públicas, Lucía Dammert, sobre la situación de Carabineros y los cambios que debe sufrir la institución, que alcanzó altos niveles de cuestionamientos ciudadanos durante el estallido social.

#ConversaCiudadana con Lucía Dammert: "Carabineros debe asegurar seguridad, lo que significa que ellos no deben ser una amenaza para la ciudadanía"

Lucía Dammert (L.D.): “A fines del año pasado este era el año de la Reforma Policial, porque había consenso muy amplio en el mundo político. Incluso llegaba a tener un capítulo importante de reforma en el Ministerio del Interior, que es quien gobierna las policías en Chile.

 

Con la pandemia, las policías, en Chile y el mundo ganan un espacio en el cuidado de la población. Por eso es posible ver que en las encuestas ganan espacios de mayor reconocimiento. Y ellos, como institución, aprovechan la oportunidad.

 

En este nuevo contexto es difícil pensar en reformas profundas. Pero viendo el vaso medio lleno hay un reconocimiento institucional de que son necesarios los cambios. Y quiero creer que los dos años de gobiernos restantes se impulsarán cambios, en los niveles de transparencia.

 

Es muy importante que una vez pasada la pandemia, los conflictos sociales y económicos se deben resolver políticamente sino volverán a resolverse policialmente, y los resultados están patentes”.

 

Paulina Vodanovic (P.V.): ¿Crees que está desdibujado el rol de Carabineros? En la carta que el general director, Mario Rozas, publicó en El Mercurio expresa que están entregando información por el covid-19, entre otras tareas que no necesariamente son del tipo de seguridad que deben prestar.

 

L.D.: “Ellos tienen la misión de asegurar la seguridad de la población, que la ciudadanía se pueda mover tranquila, sin sensación de amenaza en las calles; esto significa que ellos mismos no deben ser una amenaza para el movimiento de la ciudadanía.

 

Con respecto a la carta del general director, sí, me sorprendió la columna. Me quedó una sensación de deuda, de nosotros la ciudadanía, a la institución, como si le debiéramos cierto agradecimiento.

 

Es cierto que Carabineros y las policías del mundo están realizando una tarea que durará mucho tiempo, eso se debe reconocer, pero lo que hacen es parte de su función.

En ese contexto, como contraprestación, el Estado les ha dado un programa de pensiones profundamente beneficioso, con sistemas de compensación salarial importante. La policía chilena, en comparación con otras de Latinoamérica, no tiene precariedades. Y eso que manifiesta en que el presupuesto de Carabineros ha aumentado desde 1990 casi sin preguntas".

 

P.V.: Pero este aumento constante de recuerdos ¿Ha incidido en un mejor desempeño profesional?

 

L.D.: “Nosotros tenemos una policía con los oficiales de Carabineros que deben ser los de mayor y mejor formación, por lejos, tienen en América Latina.

 

Son cuatro años de formación, con capacidad de viajes, instrucciones; el problema es que en los sistemas democráticos alguien tiene que, sí o sí, vigilar a los vigilantes.

Yo soy de quienes creen que necesitamos un Estado fuerte, y, más allá del contexto, evidentemente, las policías no pueden autorregularse, porque sino terminamos con casos como intentaron que pasara como el homicidio de Camilo Catrillanca. Y Información más fresca aún, el reciente informe interno respecto a Gustavo Gatica, que perdió la visión, y del que aún no se tienen responsabilidades.

 

En este contexto, creo que no podemos perder de vista el fortalecimiento de la capacidad de la sociedad civil, del Legislativo y, por su puesto, dentro del Gobierno, el Ministerio del Interior, para que esté detrás de la toma de decisiones y deje de ser solamente un buzón que recibe oficios y los firma.

 

P.V. Nos preguntan en nuestro Live de Instragram, ¿quién vigila a los vigilantes?

 

L.D.: “Estamos en una crisis que no ha terminado. Y el Gobierno debería establecer una comisión transversal de seguimiento en la reforma. Esta unidad es la que tiene que empezar a mirar, cuáles son los procedimientos que se emplean.

 

Por ejemplo, para la formación de Derechos Humanos, la institución tiene la capacidad para traer dentro de un mes una propuesta cerrada, con los acuerdos internacionales, y decir: ‘Ok, aquí está, lo hicimos´.

 

Y esto es lo que se tiene que cambiar, tiene que existir una mesa con gente del Estado, con funcionarios de carrera que sepan del tema; expertos, gente de la sociedad civil, que pueda discutir, porque en el área de la formación de Carabineros, la mayoría de los profesores son excarabineros, que no necesariamente están al día con la información.

 

Asimismo, generar una instancia de seguimiento, de evaluación de las políticas públicas, donde se hagan preguntas, como por ejemplo, por qué dar más recursos a un Plan Cuadrante.

 

También ocurre que Carabineros tiene la capacidad para definir qué universidad contratar para realizar estudios, que finalmente son secretos y de los que se desconocen los resultados. Esa falta de transparencia es el primer paso que se debe dar.

 

La opacidad en esta institución no es sólo en su gestión sino también en lo financiero. Cuando una mira la institución desde afuera se ve redonda, que cumple con los objetivos, el problema es que las metas se definen, se cumplen, se revisan y se avisan desde el interior de Carabineros.

 

P.V: ¿Por qué crees que existe este exceso de autonomía?

 

L.D: “Lo que creo es que desde 1990 Carabineros fue visto como una solución y no cómo un problema. Había problemas en Salud, Educación, en Vivienda, numerosos problemas sectoriales; y cuando venía el tema de Carabineros se llegaba a que primero, la gente los quiere; segundo, los valora; tres, a los alcaldes y a los políticos les gustan.

 

Entonces, el único momento que se abre una ventana es desde octubre en adelante ¿Por qué? Porque la violencia llega a Santiago, al kilómetro cero, y es posible ver cómo opera la institución.

 

Lamentablemente esta no era una situación nueva, sólo hay que mirar los informes del INDH de los últimos diez años en el país.

 

Hay tantos casos, como la agresión a Rodrigo Avilés, que lo dejó con lesiones de por vida y, se pensaba que este tipo de hechos eran una excepción, pero se transformaron en una norma desde el 18 de octubre.

 

En América Latina no ha habido reformas estructurales, en ese contexto, me pregunto si Chile necesita carabineros oficiales de clase A, que lo único que los diferencia de los carabineros de clase Z, los suboficiales, es que tuvieron el dinero para pagarse cuatro años de educación y otro no. Más aún, el que se paga los cuatro años de educación generalmente es familiar de un oficial de Carabineros.

 

P.V.: Por muchos años Carabineros logró instalar confianza con acciones comunicacionales como “Un amigo en tu camino”, que finalmente devino en “Un violador en tu camino”… ¿Cómo viste el proceso de las movilizaciones respecto al accionar policial?

 

L.D.: “Es complejo porque hubo un proceso muy marcado de solucionar problemas políticos mediante la acción policial, y la policía se convirtió en un motor para el espiral de violencia. Y lo que pasó en Chile fue que Carabineros se transformó rápidamente en el enemigo.

 

Esto tampoco fue de un día para otro: cuando ves que en un año hubo cuatro millones de controles de identidad, que evidentemente no están dispersos en el territorio de forma aleatoria.

 

Yo creo que lo que hace el 18 de octubre es que el ciudadano que no creía que las fuerzas policiales eran violentas, se dio cuenta que existe un problema muy fuerte con la construcción de orden público.

 

En ese sentido, lo que creo es que tiene que haber un cambio estructural: no es decir ‘Vamos a cambiar el nombre de Fuerzas Especiales por otro’. Lo primero que hay que pensar es que la policía no está para resolver problemas políticos, porque cuando lo hacen generan lo que hicieron post 18 de octubre.

 

Pero para sintetizar, no puede haber impunidad en los Derechos Humanos con lo que ocurrió en los últimos meses. Ese sería el peor caldo de cultivo.

 

Por eso, la filtración del informe con la declaración del general director, Mario Rozas, que dijo no saber qué pasó con Gustavo Gatica genera tanto horror, porque da vida a un manto de impunidad que es muy malo para la democracia y la institucionalidad".

 

P.V.: En los primeros días de las manifestaciones, el general director, dijo, en un audio que se filtró, que no habrían sancionados ante las denuncias contra la institución. Después dijeron que el audio estaba trucado, pero queda esa sensación de impunidad que se agudiza cuando nos enteramos que pese a la cantidad de sumarios son muy escasos los sancionados y cerrados. Queda la duda de cuánto quiere Carabineros esclarecer los hechos.


L.D.: “Hay libros que cuentan, desde inicios de los noventa, que cada vez que había una denuncia contra Carabineros, por uso indebido de la fuerza, la institución, casi inmediatamente se iba contra el civil por maltrato de obra y comenzabas a caminar en un camino oscuro con la Justicia Militar. Muchas veces la víctima terminaba pagando”.

 

P.V.: ¿Cómo crees que será la reforma a la policía?

 

L.D.: “Quiero ser optimista, creo que efectivamente tenemos que ir hacia un cambio estructural del sector seguridad, y que estos dos años que restan al Gobierno sirvan para hacer cambios que se requieren.

 

Además, en las Presidenciales, ojalá, las propuestas no sea aumentar penas, castigos u ofrecer mayores dotaciones, sino que se vaya al centro de lo que estamos discutiendo ahora”.

 

P.V.: Asimismo, aumentar las dotaciones, finalmente, se transformó en un problema, por los filtros de ingreso.

 

L.D.: “Cuando miras que las instituciones crecen y buscan más facultades, lo que buscan es construir más poder. Y, en este caso, se ve con Carabineros, que está muy interesado en ciertas áreas, en mantener su hospital, tienen un área especializada en permiso y mantención de seguridad privada, la que tiene miles de problemas adentro, porque mucha de la gente que es contratada por la seguridad privada es personal policial retirado.

 

Hay miles de temas que tenemos que discutir; espero que el mundo de la política dé el paso para tener una policía verdaderamente democrática, que permita fortalecer los niveles de justicia e inhiba lo que podría llegar a ser una recuperación de un estallido social, para evitar que se repita lo que ocurrió en Chile durante varios meses tras el 18 de octubre".