2021, el año de la esperanza

“La instalación y funcionamiento de la Convención Constitucional -contra todos los vaticinios apocalípticos de la derecha- ha sido impecable y nos permite soñar con un nuevo Chile”.

Por Paulina Vodanovic

Enero 11, 2022

Hacer balances nunca es fácil. En un intento infructuoso de objetividad -pues todas y todos tenemos posiciones que hacen imposible aquello- intentaré dar una mirada de lo que fue este año.

Enfrentamos un segundo año de pandemia, eso es lo primero a mencionar. La situación sanitaria ha impactado no solo en lo económico, sino en los sistemas de educación, trabajo, en la interacción familiar y en las rutinas. También aquí hay desigualdad: solo algunos pueden hacer uso del teletrabajo, la mayoría debe continuar presencialmente y con largos desplazamientos en transporte público donde el concepto “distancia física” toma otro sentido, pues son aquellos y aquellas que viven la segregación quienes corren más riesgos sanitarios.

El masivo proceso de vacunación ha sido el éxito del sistema de salud. Hay que recordar, y agradecer, que funciona gracias a los miles de funcionarios y funcionarias que a lo largo de Chile han trabajado infatigablemente desde el inicio de la pandemia.

Un sistema que nos ha mostrado cómo debiera funcionar el Estado: de manera igualitaria para todos y todas. La salud como un derecho. Y no solo la salud. Punto para desarrollar por la Convención Constitucional.

El gobierno se limitó a administrar y a usar las urgencias legislativas muchas veces con fines político-electorales mucho más que para legislar y dar soluciones. De la misma manera, transformó los estados de “excepción constitucional” en la normalidad.

La Contraloría General de la República, de impecable actuar como es costumbre, varias veces a lo largo de este año electoral hubo de reprender al gobierno por conductas de intervencionismo.

En lo electoral, sin duda, 2021 será recordado como el año con más elecciones. En mayo, por vez primera en una jornada electoral de dos días -Covid de por medio y con un Servel a toda prueba- se desarrolló la elección conjunta de convencionales constituyentes, alcaldes, concejales y gobernadores regionales, esta última con segunda vuelta. Luego vinieron las primarias presidenciales legales y la consulta ciudadana. Elección presidencial, parlamentaria y de consejeros regionales. Cerramos el año con la segunda vuelta presidencial.

Chile demostró convicción democrática, coronada con la histórica participación del domingo pasado y con la votación más alta obtenida por un Presidente de la República.

El hoy presidente electo Gabriel Boric, conversando con los ex presidentes Lagos y Bachelet, da cuenta de un común denominador: el amor y la preocupación por Chile. Se aprecia un solo gran objetivo: construir un Chile más justo, respetuoso, protector y digno para todos y todas las habitantes de nuestro país.

Si volvemos al balance, sin duda el año 2021 se define con un sustantivo: esperanza.

La instalación y funcionamiento de la Convención Constitucional -contra todos los vaticinios apocalípticos de la derecha- ha sido impecable y nos permite soñar con un nuevo Chile.

Y el presidente electo Boric hizo que la esperanza le ganara al miedo. En su campaña hubo un relato, una épica, un sentido de país y de futuro que es lo que la política debiera encarnar.

Esta frase se repitió como un mantra de Arica a Magallanes y se hizo realidad. Chile, la esperanza está aquí.

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